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Mónica López: “Yo no soy cantante, soy una actriz que interpreta canciones”

11/09/2009
La actriz participa en el espectáculo GROUCHO ME ENSEÑÓ SU CAMISETA, con textos y canciones escritas por Manuel Vázquez Montalbán, que se representa en el Teatro Español de Madrid hasta el próximo 4 de octubre.

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La trayectoria teatral de Mónica López ha estado estrechamente ligada al teatro musical, con títulos como GOLFUS DE ROMA (1993), COMPANY (1997), GUYS AND DOLLS (1998), BRECHT X BRECHT (1999), A LITTLE NIGHT MUSIC (2000) o ASCENSO Y CAÍDA DE LA CIUDAD DE MAHAGONNY (2007). La actriz también ha desarrollado una extensa carrera en teatro de texto con obras entre las que destacan ‘A Electra le sienta bien el Luto’, ‘Oncle Vania’, ‘Las Criadas’ o ‘Las Troyanas y Hécuba’. En cine ha intervenido en multitud de producciones, como ‘En la Ciudad’ de Cesc Gay o ‘Intacto’ de Juan Carlos Fresnadillo. Asimismo, en televisión ha participado en series como ‘23F, el día más difícil del Rey’, ‘Andorra’, ‘Nissaga de Poder’ o, actualmente, en la segunda temporada de la serie ‘Acusados’ de Telecinco.

Todos estos trabajos la han hecho merecedora de diversos galardones de teatro, entre los que se encuentran el Premio Nacional de la Generalitat de Catalunya a la Mejor Interpretación Secundaria por ‘Aquesta nit o mai’ y ‘La febre d’or’; Premio de la Crítica de Barcelona por ‘Top Dogs’ y A LITTLE NIGHT MUSIC; Premio Revelación de los Premios Ercilla por ‘Las Criadas’; así como el Premio en el Festival de Cine Fantástico de Sitges por ‘Habitante incierto’. Además, fue candidata al Goya por su trabajo en el filme ‘En la ciudad’.

El último proyecto teatral de Mónica López es el espectáculo musical GROUCHO ME ENSEÑÓ SU CAMISETA que, dirigido por Damià Barbany y centrado en la figura de Manuel Vázquez Montalbán, se representa en el Teatro Español de Madrid desde el 3 de septiembre y hasta el próximo 4 de octubre.

Mónica López nos habla sobre su último trabajo teatral, a la vez que realiza un repaso a su trayectoria y experiencia en los musicales.

¿CÓMO DEFINIRÍAS ‘GROUCHO ME ENSEÑÓ SU CAMISETA’? ¿QUÉ FUE LO QUE TE ATRAJO DE LA PROPUESTA?
Este espectáculo es un recorrido sentimental a través de textos periodísticos, letras de canciones, de las actitudes de Manuel Vázquez Montalbán, de sus pensamientos, de cómo se enfrentaba a la realidad. Yo ya era fan de Vazquez Montalbán antes de hacer este espectáculo, aunque confieso que aquí he descubierto sus otras facetas aparte de la periodística. Lo que me atrajo fue poder acercarse a su figura a través de las canciones. El espectáculo tiene una gran emocionalidad, y creo que es también gracias a la música porque, una cosa es hacer un recital hablando y diciendo textos a palo seco, y otra es hacerlo con música, que siempre te acerca más a la emoción. Y también es un lujo poder decir estos textos tan maravillosos de Vázquez Montalbán, que son tan certeros. Parece mentira que hayan pasado 40 años y sigan vigentes, aunque aparentemente haya cambiado la estructura social. Por eso Vázquez Montalbán es universal, me imagino.

¿QUÉ DESTACARÍAS DE LAS CANCIONES QUE SUENAN EN EL ESPECTÁCULO Y DE LAS LETRAS DE MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN?
Me gustan porque son canciones que dicen cosas. Aunque depende, porque, por ejemplo, hay un tema que canta Teresa Vallicrosa que es un homenaje al tango y es maravilloso, porque es todo una invención que hace Vázquez Montalbán de un lunfardo inventado. Y no quiere decir nada, de todo el tango, lo único que se entiende es el final: "vas a llorar". Es lo único. Esta canción es como un juego de palabras. Luego hay otra que es una burla en forma de cuplé, "Yo en amores soy muy ligera". Ésta es aparentemente muy frívola, pero lo que hace es un homenaje a las canciones que Vázquez Montalbán oía en los patios del barrio donde vivía de niño, un barrio muy popular. Y luego, en cambio, hay poemas que dicen cosas maravillosas como "inútil el que contempla las estrellas para no ver las ratas", que es el huir de la realidad... O sea, que hay de todo. Realmente era un hombre obicuo, que escribía sobre todo, y yo creo que muy bien.
Había una frase, que a mí me gustó muchísimo cuando me leí las ‘Crónicas Marxistas’ que dice "qué tiempos éstos en los que hay que luchar contra lo que es evidente". Y muchas veces, cuando oigo a la gente hablar de la mierda de la tele, de tal y de cual, piensas que estamos metidos de cabeza y decir que hoy en día los valores se han perdido es tan evidente que ya no tiene valor, y en cambio es evidente. Por eso me encanta esta frase.
Respecto a las canciones, Manuel Gas ha hecho mucho trabajo con ellas. Las canciones y la música son de hace mucho tiempo, y yo no diría que las ha modernizado, porque por ejemplo los cuplés siguen conservando esa cierta "caspa" de post-guerra, que era interesante, pero es verdad que Manuel les ha hecho unos arreglos estupendos. Y algún tema lo ha convertido en algo más jazzístico o más “bluesero”, y entonces no todo el espectáculo queda como una cosa tan antigua.

¿CÓMO FUE EL PROCESO DE ENSAYOS DEL ESPECTÁCULO?
Muy bien. Nosotros los actores siempre intentamos buscar una continuidad y encontrar un personaje, y aquí no hay ese trabajo, lo que había que encontrar es, precisamente, la profundidad de cada texto. Pero como cada texto no tiene que ver con el anterior y no hay continuidad, de repente tienes que estar muy alegre y de repente decir una cosa más seria. Entonces, al principio quizá la dificultad era un poco ésta. Pero al mismo tiempo creo que el divertimento era éste también. No tienes que hacer personajes y hablas por boca de Vázquez Montalbán… ¡qué responsabilidad! Pero es fantástico.

EN ‘GROUCHO ME ENSEÑÓ TU CAMISETA’ TRABAJAS CON TERESA VALLICROSA, CON LA QUE HAS COINCIDIDO EN DIVERSOS ESPECTÁCULOS COMO ‘MAHAGONNY’, ‘GUYS AND DOLLS’ O ‘BRECHT X BRECHT’; Y CON MIRANDA GAS, CON LA QUE TAMBIÉN TRABAJASTE EN ‘A LITTLE NIGHT MUSIC’. ¿QUÉ SUPONE PARA TI COMPARTIR ESCENARIO CON ELLAS?
Lo que supone es una facilidad tremenda, porque además de ser fan absoluta de ellas también somos muy amigas, con lo cual ya tenemos un plus en el sentido de que hay complicidad en el escenario y también fuera de él, en el camerino. Cuando un día una se equivoca enseguida se halla cómo solucionar el problema. Es genial. Es como trabajar en familia.


Mónica López junto a Miranda Gas y Teresa Vallicrosa en GROUCHO ME ENSEÑÓ SU CAMISETA

REPASEMOS UN POCO TU TRAYECTORIA EN LOS MUSICALES, ¿CÓMO LLEGASTE A ELLOS?
Lo primero que hice fue una obra en Barcelona que se llamaba LÍNEA ROJA. Habían comprado los derechos de un musical que en Alemania había tenido un éxito increíble en los años 80. Era sobre una tía que se perdía en el metro y todos los personajes que se iba encontrando allí. Ese fue mi primer musical. Acababa de finalizar mis estudios en el Institut del Teatre, hice una prueba y como no desafinaba me cogieron. A partir de aquí, luego vino GOLFUS DE ROMA y todos los demás. Yo siempre digo que no me lo creo, porque pienso que cantar es muy difícil. Aunque siempre insisto, yo no soy cantante, soy una actriz que interpreta canciones. Y eso que quede muy claro porque si no, es una responsabilidad que no quiero tener. Y creo que hay musicales que se lo pueden permitir y en otros es imposible. He tenido la suerte de participar en unos cuantos, ¡y es un gusto! Es un disfrute el poder empezar a cantar y que una orquesta en directo vaya contigo. Un placer.

HAS TRABAJADO EN DIVERSOS MUSICALES DE STEPHEN SONDHEIM: ‘GOLFUS DE ROMA’, ‘COMPANY’ Y ‘A LITTLE NIGHT MUSIC’...
Para mí Sondheim es el mejor, porque, aparte de que la música es maravillosa porque no es simple sino que va más allá, las historias son buenísimas. Lo que me gusta de Sondheim es que la historia no es una excusa para poner música, sino al contrario, él a lo que más importancia le da es a la historia. Y luego encima de eso pone unas músicas fantásticas. Quizá no son tan comerciales como otros musicales, pero justamente por esto llevan al espectador a sitios más desconocidos.

SIEMPRE SE HABLA DE LA COMPLEJIDAD DE LAS CANCIONES DE SONDHEIM. ¿REALMENTE SON DIFÍCILES DE INTERPRETAR? ¿HAY ALGUNA DE SUS CANCIONES QUE TE GUSTE ESPECIALMENTE?
Sí, lo son. Pero en cambio, a mí, como actriz –insisto en que no soy cantante– me arrastran más, porque como compro tanto el personaje, y va tan unida la música al texto, es difícil de interpretar, pero al mismo tiempo es más fácil, en cierta manera. No se trata de hacer una canción por una canción, no todo tiene que ser virtuosismo de cantante, sino que puedes permitirte el lujo de no cantar tan bien e interpretarla muy bien porque justamente es un personaje de carne y hueso al que le pasan cosas.
Me gusta especialmente una canción que cantaba en A LITTLE NIGHT MUSIC, que en inglés se llama "Every Day A Little Death". Creo que Sondheim habla tan bien por boca de las mujeres... En PASSION o en cualquier otra de sus obras. Y el lamento de esa mujer, para quien la vida de casada es cada día una pequeña muerte porque todo siempre es como pelearse contra una pared, pienso que la canción lo describe perfectamente.

OTRO DE TUS MUSICALES FUE ‘GUYS AND DOLLS’, EN UNA VERSIÓN DIRIGIDA POR MARIO GAS QUE UBICABA LA OBRA EN UNA CÁRCEL. ¿QUÉ RECUERDOS TIENES DE AQUELLA EXPERIENCIA?
Fue una experiencia muy buena. Mario siempre decía que a él no le interesaba el GUYS AND DOLLS original porque lo encontraba un poco ñoño y, entonces, lo quiso meter dentro de esa cárcel americana de los años 50. Y, realmente, fue como hacer teatro dentro del teatro; y fue fantástico, genial. Fue una gran producción. Éramos muchísimos… Creo que entre cantantes, bailarines y actores unos 50… Y fue una delicia. Pero, de todas formas, ¡prefiero Sondheim!

ESTUVISTE TAMBIÉN EN LA PRODUCCIÓN DE ‘ASCENSO Y CAÍDA DE LA CIUDAD DE MAHAGONNY’ REALIZADA POR EL TEATRO ESPAÑOL...
Creo que MAGAGONNY ha sido el reto más grande que he tenido como actriz,. Porque, insisto, yo no soy cantante, y la función estaba escrita para una soprano –que evidentemente no lo hice como tal porque era imposible–. Pero, por suerte, había el antecedente de Lotte Lenya, la mujer del compositor Kurt Weill, que tampoco era soprano. Así que por eso me atreví y me dije "venga, voy a probar a hacer Jenny". Y fue un disfrute total, porque creo que Mario Gas estuvo inspirado cuando hizo el montaje. Y cuando hoy en día –aunque ya todos sabemos que el comunismo ha fracasado– estamos viviendo en nuestra propia piel el horror del capitalismo, creo que era muy importante hablar del tema. ¿Ves?, otra cosa universal de esa función. Yo creo que el capitalismo convierte a la gente en cafres, y lo estamos viviendo en nuestra propia piel y no nos damos cuenta. Pensamos que es la única forma de sociedad que existe, y no es así. Cada noche explicar eso y, además, ver a la gente que le gustaba mucho, para mí era una emoción. Aparte de gustar, era un espectáculo que hacía pensar, y la gente se quedaba fuera del teatro para hablar con nosotros de eso, del texto, no sólo de la música. Eso es lo que yo quiero de mi trabajo.

EL MONTAJE NO SE PUDO LLEVAR A BARCELONA POR PROBLEMAS CON LA FUNDACIÓN QUE GESTIONA LA OBRA DE KURT WEILL. ¿CÓMO VIVIÓ LA COMPAÑÍA AQUELLA SITUACIÓN?
Fue una tortura, porque ya desde la primera semana empezaron a amenazar con que teníamos que suspender ya, así que cada semana parecía la última. Me acuerdo que vinieron los de la Fundación y fue como muy contradictorio, porque eran músicos e iban marcando en el libreto todo lo que habíamos tocado. La primera que pringaba era yo porque no era soprano, luego Constantino Romero porque no era barítono, luego faltaban tres violines para que fuera tal cual como estaba escrito... pero, en cambio, cuando acabó, se levantaron y dijeron "bravo".
Está muy bien que se defiendan los derechos de autoría, pero yo pienso que Kurt Weill, que escribió esto para el pueblo, se revolvería en su tumba si viera que quieren mantenerlo sólo para óperas. Porque al fin y al cabo, ¿quién va a la ópera? los ricos y la élite. Con lo cual, creo que nuestro montaje fue, a pesar de todo, muy fiel con el espíritu de la obra y con su espíritu musical también.


Una escena de ASCENSO Y CAÍDA DE LA CIUDAD DE MAHAGONNY


LA MAYORÍA DE LOS MUSICALES EN LOS QUE HAS PARTICIPADO HAN SIDO DIRIGIDOS POR MARIO GAS. ¿QUÉ DESTACARÍAS DE SU TRABAJO COMO DIRECTOR?
Yo es con quien más disfruto trabajando, porque te da una gran confianza. Él te da tres claves y te deja libre para que tú pruebes, te equivoques y, cuando ya te has equivocado mucho –que es lo que hacemos los actores–, nunca te deja perdido, sabes que no vas a hacer el ridículo. Siempre sabe lo que quiere contar. Lo más importante es lo que quiere contar, y dentro de esto te deja muy libre. Y eso es fabuloso.

ADEMÁS DEL TEATRO, ESTÁS TRABAJANDO EN LA GRABACIÓN DE LA SEGUNDA TEMPORADA DE LA SERIE TELEVISIVA ‘ACUSADOS. ¿ES COMPLICADO COMPAGINAR AMBAS COSAS?
No se lo recomiendo a nadie. Creo que hay que hacer una sola cosa, lo que pasa es que tal como está todo, cuando te sale algo lo coges. Es un gustazo poder trabajar, pero ha habido momentos de tener por la mañana tele y por la tarde teatro, y no lo recomiendo porque no estás con el cerebro concentrado en una sola cosa. Con el cerebro, con el alma, y con la energía. He tenido suerte porque coincidiendo con el inicio de las funciones de GROUCHO, en la tele paramos dos semanas, así que me pude centrar sólo en el estreno y en Vázquez Montalbán. De todas formas, soy una privilegiada por poder trabajar en ambos medios, aunque el teatro es lo que me da más satisfacciones.

¿Y TIENES ALGÚN OTRO PROYECTO EN PERSPECTIVA?
Sí, el año que viene empiezo los ensayos de una cosa que me apetece mucho, que es ‘Secretos de un matrimonio’ de Ingmar Bergman. Lo hacemos para teatro con Francesc Orella y dirigido por Marta Angelat.

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