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Jaime Azpilicueta: “Un buen musical tiene que contar una buena historia”

07/09/2009
Director de musicales como JESUCRISTO SUPERSTAR, EVITA, MY FAIR LADY y VICTOR / VICTORIA, Jaime Azpilicueta repasa su trayectoria artística en el teatro musical y nos avanza sus proyectos, entre ellos, CYRANO DE BERGERAC.

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Jaime Azpilicueta es uno de los más veteranos y renombrados directores de teatro español. Nacido en San Sebastián, a los 18 años debutó como actor y a los 19 ya dirigió su primer espectáculo. Desde entonces, y hasta el día de hoy, Azpilicueta ha dirigido obras de los más diversos autores y tendencias, desde los clásicos griegos hasta la vanguardia francesa, pasando por Strindberg, Camus, Miller, Williams, Brecht, Becket, Pinter, Shaw y muchos otros.

Su amplia trayectoria profesional le ha llevado a trabajar por todo el mundo, ya que además de en España sus propuestas se han estrenado en países europeos como Italia, Francia y Suiza, diversos países de Latino América como México, Argentina, Chile, Colombia o Venezuela y también en Estados Unidos.

Una parte muy importante de su carrera ha estado centrada en el teatro musical. Su debut en el género fue con la mítica versión de JESUCRISTO SUPERSTAR protagonizada por Camilo Sesto en 1975 y su posterior revival de 1984. Otros musicales dirigidos por Azpilicueta en España han sido EVITA (1981), MY FAIR LADY (2001) y VICTOR / VICTORIA (2005), todos ellos con Paloma San Basilio como protagonista; BARNUM (1984, protagonizada por Emilio Aragón, autor también de la traducción de las canciones y la adaptación); A CHORUS LINE (1984); y NUNSENSE (1989). Azpilicueta también es autor de la dramaturgia y adaptación de espectáculos como A CHORUS LINE, de la versión de CABARET producida por Stage Entertainment (2003) y del libreto de EL DIARIO DE ANA FRANK (2008). Asimismo, ha escrito y dirigido varios musicales para televisión.

Jaime Azpilicueta también ha trabajado en la ciudad cuna de los musicales, Nueva York. CELIA: VIDA Y MÚSICA DE CELIA CRUZ permaneció nueve meses en cartel en el New World Stages de la ciudad de los rascacielos, con más de 300 funciones realizadas

Jaime Azpilicueta nos habla sobre su larga trayectoria en el campo de los musicales y sobre sus próximos proyectos, entre los que se encuentra la adaptación musical de CYRANO DE BERGERAC, obra de Leslie Bricusse y Frank Wildhorn (JEKYLL & HYDE, VICTOR VICTORIA) con Raphael como protagonista.

¿CÓMO DESCUBRISTE LOS MUSICALES Y CÓMO EMPEZASTE A DEDICARTE PROFESIONALMENTE A ELLOS?
Yo no decidí dedicarme especialmente a los musicales, creo que los musicales son parte del teatro en general. No se diferencian para nada del teatro de texto. Se trata de contar una historia, lo único es que, además, cuentan con música y baile y, generalmente, también tienen un despliegue escenográfico y de producción que ayuda a crear espectáculo. Pero yo no establecería ningún tipo de diferencia entre los géneros que tiene el teatro.
El musical lo descubrí a través del cine, con las grandes obras maestras como CANTANDO BAJO LA LLUVIA, LA CALLE 42,... Desde siempre era un gran aficionado al musical, pero mis primeros trabajos fueron con teatro de texto. El musical vino mucho después, cuando yo ya llevaba entre 15 y 20 años en teatro. Mi primer musical grande fue JESUCRISTO SUPERSTAR en 1975.

¿QUÉ ES LO QUE CONSIDERAS QUE DEBE TENER UN BUEN MUSICAL PARA QUE PUEDA CONVERTIRSE EN UN ÉXITO?
Varias cosas, pero fundamentalmente una: tiene que contar con una buena historia. A veces se considera el musical como una cosa banal o ligera, y no es así para nada. Bertolt Brecht hacía musicales, eso lo olvidamos muy frecuentemente. Por ejemplo, para nombrar un musical reciente mío, MY FAIR LADY tiene como base a ‘Pigmalión’ de Bernard Shaw, y en el musical está todo el texto de ‘Pigmalión’. El musical es bueno, malo o regular dependiendo, en primerísimo lugar, de la historia. Si la historia interesa, divierte y engancha al espectador, da lo mismo que sea un musical, como que sea teatro de calle, como que sea un monólogo. Para mí, la madre del cordero del teatro es que la historia enganche y tenga un valor, sea literario, dramático o cómico. En el musical luego está, por supuesto, la música, que es importantísima; y después están la coreografía, la escenografía, la producción, el reparto… Pero dominándolo todo está la historia.

ANTES MENCIONABAS A ‘JESUCRISTO SUPERSTAR’ COMO TU PRIMER GRAN MUSICAL. ESE MONTAJE FUE EMBLEMÁTICO EN SU MOMENTO Y AÚN HOY ES UNA REFERENCIA PARA MUCHAS PERSONAS. ¿CÓMO FUE EL PROCESO DE CREACIÓN Y CÓMO VIVISTE TODO AQUEL ÉXITO?
Lo viví de forma muy difícil, porque fue un trabajo muy arduo. JESUCRISTO SUPERSTAR estuvo prohibido por la censura durante más de dos años, incluso se había estrenado la versión cinematográfica de la Paramount pero el espectáculo teatral seguía prohibido. Son esas cosas tan raras que ocurrían en el régimen anterior... Y no había forma de hacerles entender que aquello no era un espectáculo pecaminoso, o que un tema como "Getsemaní" había sido número uno en Radio Vaticana. Nada, no atendían a razones. Hasta que por fin se consiguió estrenar en el año 1975, en el mes de noviembre, precisamente cuando muere Franco (sin que tenga nada que ver, pienso, una cosa con la otra). Pero sí que este hecho nos fastidió mucho el estreno, porque tuvimos que estar aplazándolo constantemente. Se consiguió estrenar después de mucho trabajo, muchas entrevistas, muchas reuniones, y dar mucha lata. Y con una producción de Camilo Sesto que era espléndida.
Y se produjo un poco el efecto sorpresa, porque nadie nos creía capaces de hacer un musical al estilo inglés o norteamericano. Pensaban "¡a ver qué van a hacer estos chicos!", o "Camilo Sesto haciendo de Cristo no se lo va a creer nadie"... A mí, lo más fino que me dijeron es que nos iban a matar, o sea que ya ves... Que tuviéramos cuidado, porque en un país donde la figura de Cristo es tan venerada y tan respetada, hacer que Cristo cante rock va a ser terrible. Pero no. Lo único que fue terrible es un estreno como el que yo no he vuelto a ver nunca más, con minutos y minutos y minutos de ovación final, con la gente esperando en la calle para seguir aplaudiendo, y con la gente levantada de la butaca y corriendo por los pasillos para tocar a los actores. Fue una apoteosis total. La gente estuvo absolutamente muda hasta el minuto catorce, en el que entró la canción de "Simón Zelotes", y allí estalló el teatro y ya estuvo así el resto de la noche. Fue una noche absolutamente inolvidable.

‘MY FAIR LADY’, ESTRENADA EN 2001 HA SIDO UNO DE TUS ÉXITOS MÁS RECIENTES EN MADRID COMO DIRECTOR DE MUSICAL. ¿CÓMO FUE LA EXPERIENCIA DE TRABAJAR CON PALOMA SAN BASILIO Y JOSÉ SACRISTÁN EN ESTE MONTAJE?
MY FAIR LADY fue una experiencia muy grata, porque yo con Paloma ya había hecho EVITA y habíamos trabajado en infinidad de ocasiones y habíamos hecho conciertos por medio mundo. Y Pepe Sacristán estrenó conmigo hace ya como 30 años `Sé infiel y no mires con quién´. O sea que fue un trabajo gratísimo y con un estreno también memorable.


Paloma San Basilio y José Sacristán en una imagen promocional de MY FAIR LADY

EN TEATRO MUSICAL EN MUCHAS OCASIONES SE TIENDE A ELEGIR ESTRELLAS PARA INTERPRETAR LOS PAPELES PRINCIPALES PARA ATRAER AL PÚBLICO. ¿QUÉ OPINIÓN TE MERECE ESTA TENDENCIA?
Yo creo que pasa en el teatro en general, en musicales y también en teatro de texto. Por ejemplo, si ‘Medea’ la hace Núria Espert, o la hace una chica estupenda nueva y desconocida, pues indiscutiblemente Núria va a congregar más expectación. Sin meterme en la cuestión de la calidad. La chica desconocida puede ser un genio, pero habrá que conocerla e ir al teatro para saberlo. Sin embargo, Núria Espert ya sabemos cómo lo hace. Y, lógicamente, los productores y los directores siempre pensamos en arroparnos y que nos ayude un buen reparto. En JESUCRISTO SUPERSTAR, por ejemplo, muchos pensaban que era un sacrilegio que lo hiciera Camilo Sesto, y luego fue un éxito. Sin embargo, a la hora de ver el espectáculo, gusta o no gusta independientemente de las estrellas, pero con estrellas hay más posibilidades de que guste, por lo menos a priori.

OTRO DE TUS TRABAJOS COMO DIRECTOR FUE UNA PRODUCCIÓN DE ‘A CHORUS LINE’ CON UN REPARTO BILINGÜE, UN HECHO CURIOSO...
Sí efectivamente. Esto fue así porque los derechos de A CHORUS LINE estaban muy difíciles, y había muchas cláusulas que había que cumplir. Una de estas cláusulas decía que un señor delegado de Estados Unidos tenía que aprobar el reparto. Y estuvo aquí durante dos meses haciendo castings en Madrid y Barcelona, y resulta que no le gustó nadie, y se quedó tan ancho. Entonces, con gran coste de la producción y un gran disgusto, tuvimos que hacer castings en Los Ángeles y en Nueva York con gente hispanoparlante, pero el castellano no era su idioma. Incluso hubo una actriz que, cuando fui a ensayar a Nueva York, me dejó perplejo porque no sabía hablar español y se había aprendido el papel fonéticamente.  Entonces, así, por mucho que se quiera no se tiene esa calidad de matiz porque no se siente el idioma. A mí me pasa lo mismo, cuando monto algún espectáculo en inglés no es lo mismo que cuando lo hago en castellano, que los matices pueden ir mucho más ajustados. Y eso es lo que pasó con A CHORUS LINE, fue un montaje muy caro a causa de esto. Lo estrenamos en el Teatro Tívoli de Barcelona y luego lo llevamos a Madrid, y no fue bien en ninguno de los dos sitios. Fue un gran fracaso económico porque a todo el mundo había que pagarle dietas, hoteles, viajes,...

EN NUEVA YORK SE ESTRENÓ CON ÉXITO EL MUSICAL ‘CELIA: VIDA Y MÚSICA DE CELIA CRUZ’. ¿TRABAJAR EN LA CIUDAD CUNA DE LOS MUSICALES FUE COMO TE ESPERABAS?
Es estupendo trabajar allí, porque el teatro musical lo inventaron en Broadway, e ir a Broadway, y que desde allí una empresa americana contrate a un español para dirigir un musical, ¡pues imagínate! Los primeros días de ensayos fueron tremendos, porque me encontré, no con rechazo pero sí con una curiosidad... Decían "¡a ver a qué viene éste!". Es como si, de pronto, contrataran a un director ruso para dirigir ‘La verbena de la Paloma’… Pensarían "¿y éste qué nos va a decir?". Además, mucha gente del reparto era cubano-americana, y se creían íntimamente en la posesión de una verdad que yo lógicamente no tenía, en cuanto al argumento. Así que los primeros tiempos fueron especialmente duros, con los sindicatos y todo lo que eso supone. Es un sistema de trabajo muy rígido y muy intenso. Se ensaya muchísimo, incluso los domingos a veces. Un mínimo de ocho horas diarias, más luego el montaje. A mí me costó, pero también fue muy grato. Eso de vivir una temporada en el corazón de Broadway y de pronto ver que en la sala de ensayos de al lado está una gran estrella ensayando... A los que amamos el teatro, estas cositas nos llenan. A veces me preguntaba "¿Y qué hago yo aquí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto?". Luego los críticos de Nueva York me nominaron al premio al Mejor Director, que no lo gané, pero estuve entre los cinco mejores.
Eso es un recuerdo que tendré toda mi vida, pero es una experiencia que a lo mejor no quisiera repetir, porque ya está hecho. Fueron dos años de trabajo. Lo que en España a lo mejor hubieran sido diez o doce meses, allí fue más del doble. Realmente, acabé un poco cansado. Ahora se ha montado la compañía B de CELIA, que debutó en Miami hace poco, y he mandado a Daniel García, mi director adjunto, para que lo monte, porque yo no me sentía atraído por realizar otra vez el mismo trabajo.


Una escena de CELIA: VIDA Y MÚSICA DE CELIA CRUZ

A LO LARGO DE TU TRAYECTORIA PROFESIONAL, HAS TRABAJADO POR TODO EL MUNDO: EUROPA, AMÉRICA LATINA, ESTADOS UNIDOS. A NIVEL DEL TEATRO MUSICAL QUE SE HACE, ¿HAY DIFERENCIAS ENTRE ESPAÑA Y OTROS PAÍSES?
En este momento, en España tenemos la suerte de tener dos centros importantes, que son Madrid y Barcelona. Indiscutiblemente, eso es una suerte. En Estados Unidos, por ejemplo, que es cincuenta veces más grande que nosotros, aunque tienen un circuito de giras importantísimo, realmente donde se cuecen todos los éxitos o todos los fracasos es en un pequeño centro de Manhattan llamado Broadway. O sea, que realmente allí está mucho más centralizado. Pensemos que, en este momento, España, concretamente Madrid y ahora afortunadamente también empieza Barcelona, está considerada la tercera fuente de producción de grandes espectáculos teatrales después de Nueva York y de Londres. En Madrid tenemos todas las temporadas del orden de 5, 6 o 7 musicales grandes; y en Barcelona hay ya del orden de 3 ó 4. Los autores antes nos miraban por encima del hombro para concedernos los derechos, y ahora ya no. Ahora están muy interesados por las recaudaciones que se hacen en toda España, porque las giras también son espectaculares. MAMMMA MIA!, por ejemplo, que ha empezado en Bilbao, es un gran éxito. Esto también es muy importante a la hora de recaudar. Y como, después de todo, el teatro es también una industria, y si no existen grandes beneficios no existen grandes producciones, es importante que se mueva todo esto.

¿CUÁL HA SIDO, EN TU OPINIÓN, LA EVOLUCIÓN DEL GÉNERO EN ESPAÑA DESDE TUS INICIOS HASTA EL MOMENTO ACTUAL?
En general, los montajes que se hacen aquí ahora son mucho mejores que los que se hacen fuera. Y esto no es chauvinismo porque yo he estado clamando por todo lo contrario durante años. En Madrid acaba de finalizar funciones FIEBRE DEL SÁBADO NOCHE, y puedo asegurar que la producción que se ha hecho aquí es infinitamente mejor que la que se ha hecho fuera de España. Con más calidad y con más medios. MAMMA MIA!, aunque tiene un patrón que se repite en todos los lugares, aquí tampoco tiene nada que envidiar. La producción que yo hice con Paloma San Basilio y Paco Valladares de VICTOR / VICTORIA era doscientas veces mejor que la que estrenó Julie Andrews con su marido en Broadway. Realmente, en cuanto a producción no tenemos absolutamente nada que envidiar.
Y, en cambio, cuando yo empezaba y en el año 1975 monté JESUCRISTO SUPERSTAR por primera vez, teníamos que hacer audiciones durante casi cinco semanas y ver exactamente a 1.210 finalistas. 1.210 finalistas que tenían que ver algo con la profesión, porque no había nadie preparado. Recuerdo que una de las pruebas era el tema "Yesterday", y Teddy Bautista y yo tuvimos que escucharla como 50 o 60 veces al día, lo que era una especie de tormento, porque la gente no tenía ningún tipo de preparación. Los cantantes cantaban pero no bailaban ni actuaban. Los actores no bailaban y no cantaban. Los bailarines no cantaban y no actuaban. Esta trilogía importantísima de valores dentro del musical: que el actor tiene que cantar y bailar un poco; que el cantante tiene que bailar y actuar un poco; y que el bailarín tiene que bailar muchísimo pero también tiene que cantar y actuar. Actor, bailarín y cantante en una sola persona. Todo esto es mucho mejor ahora. Es el gran reto del musical, y de unos años a esta parte da gloria ir a los castings. La mayoría de los que se presentan son gente con una base de preparación impresionante, con una gran calidad y un gran currículum, que además se desplaza desde toda España.

APARTE DE LA DIRECCIÓN, TAMBIÉN HAS REALIZADO TRADUCCIÓN, ADAPTACIÓN Y, EN EL CASO DE ‘EL DIARIO DE ANA FRANK’, ERES AUTOR DEL LIBRETO. ¿QUÉ ASPECTO DESTACARÍAS DE ESTA FACETA PROFESIONAL?
Aunque no es una faceta que disfrute de la misma manera que la dirección, me cambiaría por los escritores ya. Lo que pasa es que también hay que tener talento de escritor, de la misma forma que hay que tener talento de director, indudablemente. Es infinitamente una faceta más cómoda. Uno se sienta frente al ordenador o la pluma estilográfica y, en la soledad de su casa, tranquilamente y cuando quiere, crea eso que luego va a tomar forma a través de una producción de teatro y todos sus elementos. Y si yo, como autor, no quiero ir a un ensayo pues no voy. Y si me pongo nervioso y no quiero ir al estreno, pues tampoco me van a echar de menos. El director, en cambio, tiene que estar ahí al pie del cañón todos los días, siendo responsable total del producto final. Frente al escritor y frente al productor. Al escritor no le van a pedir cuentas, su trabajo termina mucho antes de que empiece la producción.

DE TODOS LOS TRABAJOS QUE HAS REALIZADO EN TEATRO MUSICAL, ¿CUÁLES DESTACARÍAS POR HABERTE PRODUCIDO MAYOR SATISFACCIÓN O GUARDAR MEJOR RECUERDO DE ELLOS?
Indudablemente, el primero: JESUCRISTO SUPERSTAR en el año 1975. Es inolvidable por muchas razones: porque inauguró el gran musical en España, y porque el resultado mereció la pena. Luego recuerdo con muchísimo cariño MY FAIR LADY, porque también fue un gran suceso. Hay muchos más, pero tampoco puedo olvidar EVITA, que fue un momento glorioso. ¡En ningún otro espectáculo he visto durante los dos primeros meses reventa en la puerta del teatro! Fue un gran fenómeno.

¿Y CUÁLES DIRÍAS QUE HAN RESULTADO LOS MÁS DIFÍCILES, LOS QUE SI LOS HICIERAS DE NUEVO LOS HARÍAS DE FORMA DISTINTA?
Todos mis trabajos han sido difíciles, pero especialmente difícil técnicamente fue VICTOR / VICTORIA. Ahí, por primera vez en mi carrera y en la de la producción de Stage Entertainment –que son una gente terriblemente seria y que si dicen "estrenamos el día 10" es que se estrena el día 10– tuvimos que retrasar varias veces el estreno por razones técnicas. El montaje era tan importante y tan grande que no cabía, no había forma de meterlo. Técnicamente fue muy complicado y fue un tiempo realmente muy desagradable.
Respecto a ver de nuevo un espectáculo y desear hacer cosas distintas, eso me pasa con todos. Por muy exitoso que haya sido, y por mucho que la gente haya estado 20 minutos de pie aplaudiendo y diciéndote "qué maravilla, esto es una obra maestra". Yo siempre, cuando vuelvo a mi casa, tengo un momento de soledad y pienso " esta parte la haría mejor”, o “ésta otra hay que cambiarla”, o “ésta otra si la vuelvo a hacer, la haré con otra persona"... Siempre tengo esta sensación. Creo que en teatro, no sólo en el musical, el que de verdad piense que todo lo hace de maravilla y que nadie podría hacerlo mejor, tiene que retirarse porque es que ya no tiene nada más que hacer.


Una escena del musical VICTOR / VICTORIA

UNO DE TUS PRÓXIMOS PROYECTOS ES EL ESTRENO DE ‘CYRANO DE BERGERAC’ CON RAPHAEL COMO PROTAGONISTA. ¿EN QUÉ FASE SE ENCUENTRA?
Se estrenará el 14 de septiembre de 2011 en Madrid. Posiblemente un mes antes lo presentaremos en Bilbao. Es un musical de los autores de JEKYLL & HYDE, y Raphael ya tiene grabadas las principales canciones, que saldrán en Cd un año antes de que se abra la taquilla. Va a ser un estreno mundial y, de verdad, que yo muy pocas veces he oído una música tan maravillosa como ésta. La partitura es fantástica, la historia todos sabemos que es maravillosa, y ahí está también Raphael que tiene una ilusión de niño pequeño con este proyecto. Actualmente el espectáculo está en preproducción. Estamos en el momento de encontrar el teatro adecuado, porque de ahí depende todo el posterior desarrollo estético. Tenemos varias opciones pero no es fácil, porque es una inversión tan importante que en tiempos de crisis es complicado sacarlo adelante. Pero se hará.

Y OTRO PROYECTO ES UN MUSICAL SOBRE LA MOVIDA MADRILEÑA, EN PRINCIPIO PREVISTO PARA EL 2010...
Sí, esto es un texto que está escribiendo Jorge Berlanga, un poco como homenaje a su hermano. Lógicamente, nadie sabe más de la movida que ellos. Es un proyecto muy interesante, y un musical muy diferente. No es en absoluto apropiarse de viejos éxitos, aunque es muy lícito. Es una historia de la movida vista por dentro, muy tragicómica. Es dramática y divertida al mismo tiempo. Y tiene un aspecto añadido, que es que toda la parte visual va a ser casi completamente a base de proyecciones. Toda la parte de imagen la va a dirigir Bigas Luna. Esperamos que vea la luz en septiembre del año próximo. Ahora mismo también está un poco parado por razón de la crisis. Actualmente se está en una situación en la que no se puede bajar el listón de la calidad y hay que apostar al 100%, lo que pasa es que el riesgo es mayor.

ADEMÁS DE LOS PROYECTOS MUSICALES, ¿QUÉ OTROS PROYECTOS TIENES?
Actualmente tengo tres compañías en gira. Una de ellas ya estuvo 2 años en Madrid con Josema Yuste en ‘Una pareja de miedo’, que ahora acaban de rodar la película. Después tengo a María Luisa Merlo, Carlos Lozano y Belinda Washington haciendo una obra muy de boulevard francés que se titula ‘Las vacaciones de Josefa’. Y también tengo un gran éxito con Manuel Galiana, Emma Ozores, y María José Alfonso con una obra que se llama ‘Desnudos en Central Park’, que seguramente vendrá en enero a Madrid.

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