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SILENCIS - Cómo montar un musical… y no morir en el intento. Capítulo 3 - Bolos

13/10/2009, Autor: Alberto Recoder

SILENCIS - Cómo montar un musical… y no morir en el intento. Capítulo 3 - BolosCapítulo 3 – Bolos  5/10/2009

El bolo en Palafrugell fue de maravilla, aunque eso sí, muy cansado. Hacer función un viernes por la noche en Barcelona, recoger todos los bártulos, cargarlos en el coche, intentar dormir, y salir al día siguiente rumbo a un pueblo a dos horas de coche para montar todo y volver a hacer la función es cansado. Y sé que esto es lo que han hecho durante décadas multitud de actores y comediantes de nuestro país, incluso en épocas en las que no había autopistas ni coches con aire acondicionado, pero aún así, incluso con las comodidades que tenemos actualmente, resulta duro y cansado.

 Y realmente lo hacemos con gusto, porque nada nos hace más felices que un teatro que nos invita para presentar nuestro musical, pero aún así todo el movimiento logístico no deja de ser complicado.

Lo de Palafrugell surgió gracias al incansable promotor de su Centre Fraternal. Ramon Curós es una persona inquieta (como nosotros!), que ama profundamente las artes escénicas (se nota en todo lo que hace y todo lo que dice), y que saca adelante con una tenacidad digna de los más grandes elogios la programación teatral del Centre Fraternal de Palafrugell. Su energía es inagotable, y gracias a ese diabólico pero utilísimo instrumento que es Facebook se puso en contacto con nosotros para invitarnos a su casa, al Centre Fraternal, para hacer SILENCIS.

Palafrugell está en la provincia de Gerona, y en la comarca del Baix Ampurdà. Cuna del insigne escritor Josep Pla, es famosa en la Costa Brava por incluir en el mismo municipio Calella de Palafrugell, lugar de veraneo famoso donde los haya para la gente bien catalana, que triplica su población en verano a causa de los miles de veraneantes que acoge. La cantada de Habaneras que anualmente se hace en su playa es mundialmente famosa... pero a lo que íbamos.

Coches cargados hasta arriba de escenografía, micrófonos y piano. Ocho personas a bordo. Carretera y manta. Dos buenas horas de camino. Y cuando llegamos allí, nos encontramos con una vuelta ciclista al pueblo que nos impide llegar al teatro en coche. Arduas negociaciones con los mossos d’esquadra. Venga, hombre, que somos artistas! Tenemos que llegar al teatro como sea. Vueltas y más vueltas por el pueblo, llamadas a Ramon para que salga a rescatarnos, y finalmente llegada triunfal al teatro, con el ánimo intacto y todas las ganas del mundo de exportar Silencis fuera de nuestra ciudad.

El teatro del Centre Fraternal es precioso. Pero precioso de verdad, como podéis apreciar en la foto. En la platea hay mesitas con sillas, de manera que la gente puede consumir sus bebidas mientras disfruta del espectáculo. Además, los dorados que enmarcan el escenario, y el telón de color granate, lo convierten en una joya digna de ver.

Una vez en el teatro, como siempre, lo peor siempre es el sonido. Cada teatro es distinto, cada uno con su acústica, con sus recursos técnicos, con sus particularidades. Leo, nuestro técnico en esa ocasión, se volvió loco para conseguir que todo se oyera bien. Tener en cuenta que llevamos seis micros inalámbricos individuales, un piano y un cd con efectos de sonido. Cuando haces temporada en un teatro durante meses es todo mucho más sencillo, porque no se modifica nada de un día para otro, todo se deja ajustado, pero cuando llegas a un teatro nuevo, en el que no has estado antes, montar sonido en un par de horas es todo un reto.

El otro gran problema que nos encontramos habitualmente es el de los olvidos. Como actuamos en el Llantiol habitualmente, para irnos de bolo tenemos que llevarnos de allí toda la escenografía, que no es mucha, pero que precisamente por eso, porque es poca, necesitamos. Y no falla que siempre algo nos olvidamos. Y no falla que nos damos cuenta ya en el pueblo de destino, al montar el escenario. En esta ocasión lo olvidado fueron los palos de suero que utilizamos en la escena de “Vida” (si no sabes a qué me refiero, ven a vernos al Llantiol!). La cosa es que los protagonistas de la escena, David y Jaime, tuvieron que montar una coreografía para suplir la falta de un elemento importante en su escena como son sus palos de suero. Su gracia natural hizo el resto. Os aseguro que nadie notó nada. ¡Es la emoción del teatro!

Porque, como siempre, todo acabó funcionando, Leo sonorizó de maravilla y la función salió a pedir de boca. Hay que reconocer, eso sí, que el público en la sala estaba un poco frío, pero eso es lo que pasa siempre. Acostumbrados a actuar en una sala como el Llantiol, allí es fácil conectar con el público, porque el público que va a un teatro así sabe más o menos qué se va a encontrar, viene predispuesto a entrar en el juego teatral. En cambio cuando vas a un pueblo, o a un lugar en el que el circuito teatral no es tan intenso, el público que llena la sala es en un principio más frío, más escéptico incluso. De alguna manera no van al teatro porque les guste el teatro específicamente, sino que van porque es lo que toca ese día en el pueblo. Y allí están a ver qué se encuentran.

Es por esto que durante la función el público que normalmente viene a los bolos fuera de Barcelona al principio se ríe menos con las bromas, aplaude menos, se implica menos. Pero en contrapartida, a medida que avanza el espectáculo se van dejando llevar, van respondiendo poco a poco, y al final de todo aplauden a rabiar. De verdad os digo que las más efusivas y calurosas felicitaciones las he recibido yo en los pueblos, después de cada función. Gente absolutamente entusiasmada, que no saben siquiera cómo compartir su emoción contigo. Palafrugell en ese sentido no fue una excepción.

Finalizada la tarea, vuelve a desmontar todo, vuelve a cargar todo en el coche, y vuelve a chuparte hora y media de carretera hasta llegar a casa. A las tres estábamos todos durmiendo como angelitos. Nos lo habíamos ganado!

Nuestro agradecimiento sincero a Ramon Curós por habernos invitado, esperando que tenga mucho éxito en sus múltiples actividades…

¡Ah! Y recuerda que hacemos SILENCIS, una comèdia musical, todos los viernes a las 21 horas en el Café Teatre Llantiol de Barcelona. ¡No te lo pierdas! Te va a gustar. ¡Ya lo verás! Entradas con descuento en ATRAPALO.