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4B (capítulo, no targeta).- EL SUPERCOBRADOR DE LA SGAE (SEGUNDA PARTE)

15/08/2009, Autor: Ferran González

Amaretto salió de casa a cumplir su mejor misión hasta el momento. Una comunión en la que se habían contratado dos payasos y por lo que se veía, uno de los números tenía de fondo un tema instrumental de Rosa León. La misma familia había celebrado otro evento la pasada semana, una especie de homenaje a la abuela de la familia y un primo había interpretado el Happy Birthday a gaita pero no pudieron multarlo porqué tocaba tan mal que no se reconocía bien la melodía. pero alguien habló de la comunión, Amaretto lo oyó y se presentó al evento haciéndose pasar por un familiar. En la entrada de la finca, una finca muy lujosa en la parte alta de Barcelona, un señor controlaba la entrada.

  - ¿Es usted un familiar?

  - Por supuesto -Respondió Amaretto- ¿Acaso usted iría a una comunión de alguien que no fuese un familiar?

  - Perdone, estamos intentando que no se nos cuele ningún cobrador de la Sgae.

  - ¿Están por todas partes, eh?

  - Ya le digo. Ayer mismo estaba meando impregnado de un espíritu navideño poco habitual en el mes de Agosto y se me ocurrió silbar un fragmento del Jingle Bells. Al salir una mujer disfrazada de la típica señora que espera en la salida del baño frente a un platito de plástico para cobrar la meada como si su trabajo lo hiciera por amor al arte de mear, se identificó como una agente de la Sgae y me clavó mil euros.

  - Como se pasa Mari Tere...

  - ¿Como dice?

  - Que lo ví en la tele. ¿Me deja pasar o que?

  - Por supuesto. Entrando a mano izquierda encontrará peladillas.

  - A mi el rollo skin no me va, pero si son de la familia me acercaré a saludar. Gracias.

Cesar Amaretto entró en la casa. Estaba lleno de gente muy bien vestida, parecía una boda mas que una comunión. Todas las señoras con pamela, todos los señores con pajarita, todos los niños de marinerito y todas las abuelas en silla de ruedas. Pero ni rastro del duo de payasos. Se estarán maquillando -pensó- no saben lo que les espera... Mientras Amaretto se dedicó a pasear por el amplio jardín en el que se habían dispuesto una serie de mesas redondas en las que unos cuantos camareros iban dejando platos con suculentos canapés. Amaretto, que no había comido al despertar con un extraño malestar estomacal, sintió en aquel momento la necesidad de picar algo. Cuando estaba a punto de meterse en la boca una pequeña tartaleta de foie con compota de mananzana una mano le tocó el hombro sobresaltándole enormemente.

  - Perdón, no quería asustarle. - Le dijo una mujer muy parecida a Rosa León -

  - Pues me ha pegado un susto de muerte.

  - Lo siento, no era mi intención. Soy Rosa, la madre.

  - ¿La madre de quién?

  - Del niño.

  - ¿Del niño de quién?

  - ¡Del mío!

  - ¿Y eso es algo relevante que yo necesite saber?

  - Está usted en la comunión de mi hijo y no creo recordar quién es.

  - ¿No recuerda quién es su hijo?

  - Usted.

  - ¿Yo no recuerdo quien es su hijo?

  - No recuerdo quién es usted.

  - ¿Oiga señora, quién es usted?

  - La madre.

  - ¿Y que quiere saber exactamente?

  - Quién es usted y porqué está en la comunión de mi hijo.

  - Em... Él me invitó...

  - Pero si tiene nueve años.

  - ¿Y no sabe hablar?

  - Por supuesto pero... ¿Como le invitó, por qué le invitó, quién es usted?

  - Soy... soy su tutor.

  - ¿Javi?

  - Cesar.

  - Su tutor se llama Javi.

  - No se puede llamar Javi porqué su tutor soy yo y me llamo Cesar.

  - Pero si hemos hecho ya muchas reuniones en el colegio con él y recuerdo perfectamnte su cara y su nombre...

  - Ah, usted habla del colegio... Es que yo soy su tutor de... La escuela de... La escuela de idiomas.

  - Pero si mi hijo no va a ninguna escuela de idiomas.

  - ¿Está segura?

  - Segurísima.

  - Pues cuando me invitó a su comunión lo hizo en ruso.

  - Mire señor Parapeto...

  - Amaretto.

  - No bebo, gracias...

  - No, que me llamo Amaretto.

  - Da igual. Creo que usted se ha confundido de comunión.

  - O usted se ha confundido de hijo.

  - ¡¿Pero que dice?!

Una música mal grabada y mal amplificada anunció el inició del espectáculo. Dos payasos y nunca mejor dicho porqué iban disfrazados con ropa rota que aún conservaba la etiqueta de ´´Humana´´ y salieron tan animados y espitosos emulando al tipo de payaso que ya no se estila porqué cae mal, que todos los niños y las abuelas empezaron a llorar.

Primero un patético número con tartas de nata, luego el numerito del palo de micro que nunca se aguanta y la silla de madera enredada en las piernas. Cuando de repente... La canción de Rosa León! Cesar Amaretto se frotó las manos, cuatro compases de la canción y ya podrían pasar por caja. Y dicho y hecho, antes de que Rosa León en formato disco (de vinilo porqué creo que abandonó antes que se inventara el cd) llegara al final de la primera frase, Cesar Amaretto subió al escenario.

  - Ooooohh, un señoooooor! - Intentaban disimular los payasos ante la audiencia como haría cualquier actor que se dedique a ser payaso solo para para pagarse los estudios en la Resad y poder convertirse en el actor de culto que cuenta en la sala de maquillaje de algún estudio de televisión en donde está gravando algo bueno como ´´Física y Química´´ que tuvo que hacer de payaso mas de una vez solo para pagarse los estudios en la Resad y poder convertirse en el actor de culto...

  - ¡Se acabó el espectáculo! Está sonando una canción de Rosa León sin permiso!

  - ¡Oooooh, un señooooooor! -Continuaba el capullo-

  - ¡He dicho que se acabó! - Gritó Amaretto - ¿Se creen ustedes que Rosa estuvo noches en vela y guitarra en mano exprimiéndose la cabeza para regalarnos ´´Debajo un botón-ton-ton´´? Pues no, ella hizo uso de su talento para ofrecernos una canción que pudiésemos disfrutar en eventos como este, ¡Pero pagando! ¡Pagando coño! Que parece mentira, hasta en una comunión, un acto religioso! ¿Pero de verdad creen que Dios está disfrutando ahora mismo? ¿Creen que Nuestro Señor quiso que nos bautizásemos, hiciésemos la comunión, nos casemos y celebremos funerales sólo para aprovecharnos de la gente y robarles lo que es suyo? Una comunión es un atraco? ¡Desde cuando! ¡Dónde se ha visto eso! ¿Es que ustedes roban el pan al panadero? ¿Van a la carnicería y se marchan corriendo antes que les cobren los filetes? ¿Es que ustedes van al Bershka o al H&M y si encuentran una prenda si alarma se lo meten en el bolso?

Murmullos.

  - Harina, levadura y agua hacen pan, matando a una vaca tenemos filetes... Pero una canción, un libro, un cuadro, una obra de teatro, una película, un disco de Ramoncín... ¡Eso no se obtiene mezclado harina con agua ni matando a una vaca! Todo esto lo han hecho unas personas que han nacido con un don que hay que celebrar, que hay que admirar, incluso adorar... Pero por encima de todo, hay que pagar, hay que abonarlo, ¡Que viven de ello! Así que o me pagan lo que vale esta canción o a inventarse una entre todos, pero regístrenla que sino lo cobramos todo nosotros.

  - ¡Un momento! - Gritó Rosa, la madre -

  - ¡No hay momentos que valgan!

  - ¡Si! ¡Porqué yo soy Rosa León!

  - Pero si usted me ha dicho antes que era la madre!

  - Soy la madre, pero me llamo Rosa León.

  - ¡Que casualidad! - Gritó una abuela -

  - ¡Ni casualidad ni hostias! ¡Soy Rosa León, la compositora de ´´Debajo un botón-ton-ton´´!

  - Y qué? - Preguntó Amaretto -

  - Pues que no hay que abonar nada porqué esta es la comunión de mi hijo.

  - Como si esto tuviera algo que ver...

  - ¡Pero si tienen mi permiso! ¡Tengo mi permiso! ¿Pero que estoy diciendo?

  - ¡Hay que pagar igual!

  - Pero como voy a tener que pagar si la canción es mía? ¡Y aquí nadie paga entrada! ¡Y es la comunión de mi hijo!

  - ¿Usted registró la canción?

  - Si.

  - ¡Pues a pagar!

  - ¡Pero si el dinero va a ser para mi!

  - ¿La registró en la Sgae?

  - Emmm... Si.

  - Pues nosotros nos quedamos el quince por ciento.

  - ¿Emmm... Eso es legal?

  - Ya le digo señora Rosa León.

  - Ok, ahora le pago...

Y es que esta siempre es la frase final, y eso si tienes opción de hablar con uno de estos superagentes, normalmente recibes la multa y ya está. Porqué nunca van a avisarte antes de que el evento no puede realizarse, sino que se esperarán a que infrinjas la ley, que siempre da mas pasta. Y aunque podría contarles mil anécdotas mas de Cesar Amaretto, mejor termino ya para que la vergüenza ajena no haga estragos en ustedes... Eso si, un consejo: Tendría que haberlo avisado antes pero tengan mucho cuidado en leer este relato en voz alta, si llaman a la puerta ya saben quién puede ser...

FG